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Oscar San Emeterio, periodista

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Óscar San Emeterio Tapia

Twitter, Facebook, Linkedin…

Facebook, Twitter, Linkedin, y otras como Google+ o Tuenti que apenas utilizo. También utilizo Tumblr en osanemeterio.tumblr.com

¿Cuales fueron tus primeras experiencias con los blogs y las redes sociales?

Todo empezó en un blog colectivo, ‘Periodistas de Cantabria’ en el que varios periodistas intentamos expresar nuestra visión de lo que nos rodeaba con puntos de vista que habitualmente no caben en los formatos informativos convencionales.
De ahí pasé a coeditar ‘El cántabro perplejo’ y después ya pasé a blogs más personales (aunque con enfoque siempre de mi profesión).
He hecho blogs de algunos de mis viajes, y junto a ello, lo que todo hijo de vecino hoy en día, Twitter y Facebook.

¿Qué encontraste en ellas que te atrajo tanto?

El mundo 2.0 te quita el corsé y te permite interactuar con el lector, eso por encima de todo. Para mí quien pierde cinco minutos de su vida en leer algo que he escrito se merece toda mi atención, por respeto, por tomarse esa molestia. El blog te permite hablar de un tema con el lector, explicarte, escuchar, y muchas veces rectificar planteamientos… Te enriquece profesionalmente, y también a nivel personal.

¿Qué carencias veías en los medios convencionales?

Era una etapa de tránsito entre lo analógico y lo digital. Creo que hoy en día los medios tienen herramientas sociales para acercarse, de verdad, a su público. Eso antes no era así, estábamos como en un pedestal. Hay que bajar a la calle, pisar la acera y escuchar a la gente.

Hoy en día, si trabajara en un medio de comunicación, me imagino que mi evolución 2.0 hubiera sido diferente.

¿Crees que las compensan?

Que viera carencias no significa que no valore en su justa medida la necesidad de que tengamos medios de comunicación, o mejor dicho, buenos medios de comunicación. Al final, cuando leemos algo en la red siempre acabamos buscando su referencia para dar carta de naturaleza a un rumor. Si lo publica un medio convencional nos lo creemos, aunque a veces también se las cuelan a ellos.

De tus distintas experiencias en redes y blogs, ¿cuales son las principales lecciones que has sacado?

He aprendido muchísimo de mi profesión y de mi mismo. La principal lección es que al final la clave siempre es la misma, respetar a tu público. Respetar no significa que no puedas discrepar o tener un calentón, se trata de ser tú mismo, no quien la gente quiera que seas.
Cada seguidor en twitter o cada lector en alguno de mis blogs me los he ganado como soy, por eso los valoro tanto. Si me aguantan es que merecen mucho la pena ‘mis pobres’.

¿Cómo viviste el paso del periodista de calle a de gabinete de comunicación?

Con curiosidad y un poco de miedo a perder mi identidad. Yo era un periodista muy cañero, especialmente en mi blog, y de repente, por respeto a mis lectores, tenía que apartarme de eso. Ya no podía hablar libremente de los partidos políticos, ya que cobraba de uno de ellos.

Con el tiempo vas encontrando tu sitio, y la verdad es que el cambio me ha traído muchas cosas positivas. Creces profesionalmente, entiendes el por qué de muchas cosas… aunque otras sigues sin entenderlas. Mi balance es que no me arrepiento del cambio, y yendo más allá, creo que quien pueda hacerlo a lo largo de su carrera debe hacerlo.

¿Cómo crees que deben convivir ambas partes de la profesión?

Sabiendo donde está cada uno y para lo que está. Ni un periodista se puede cabrear conmigo porque yo intente venderle mi moto, ni yo me puedo cabrear porque no me la compre. Ese es el juego.

Estamos en ámbitos totalmente complementarios, y no me vale aquello de que antes a los políticos se los cazaba al vuelo y ahora es más difícil por culpa de los ‘gabineteros’. Nuestra función no es interponernos entre la prensa y el político, sino conciliar los intereses de ambas partes… y muchas veces no es posible, eso también es verdad.

En cuanto a los compañeros que están ahora en la trinchera, me quedo con los que tienen amplitud de miras y tratan de ser lo más objetivos posibles, que son la mayoría. Creo que mezclar la ideología y el periodismo es el fin de la profesión, y en eso anda una minoría, muy ruidosa, lo que nos hace ser menos creíbles ante los ciudadanos.

Tampoco estoy contando nada que no se sepa, pero ya que me preguntas…

¿Existe la independencia?

No. Pero es que eso no existe en ningún ámbito de la vida. Nuevamente volvemos a los equilibrios, al final se trata de conciliar un montón de cosas, empezando por el plumilla que sabe algo que los demás no saben, su editor que mide la conveniencia o no de seguir investigando, la empresa, las implicaciones políticas… Todo esto existe, otra cosa es que en unos sitios hay más condicionantes que en otros, y luego, como siempre la minoría, que es de un color determinado, con lo que el criterio es favorecer a los míos y perjudicar a los demás.

¿Te la garantiza un medio solo por el hecho de no estar adscrito a un partido?

La independencia te la garantizan los euros por encima de todo. Si no tienes que preocuparte de la financiación, entonces te preocupas de lo importante de verdad en un medio de comunicación, que es hacer buen periodismo. De todas formas mientras los medios sean empresas al uso, tal y como ocurre ahora, es difícil que se quiten ciertos corsés. Creo que hay una revolución pendiente, que es la de cerrar las redacciones. Suena fuerte, pero es que hoy en día, con los medios tecnológicos que existen, que sentido tiene mantener unos costes fijos tan altos en instalaciones, luz, seguros, equipamiento informático, teléfonos… Hay que darle una vuelta a todo eso.

Y en cuanto al parlamento, ¿cual es tu principal objetivo en este trabajo?

El principal es que el Parlamento sea conocido, de verdad, por sus ciudadanos. Hemos iniciado un largo camino en lo que a comunicación se refiere, apoyados principalmente en las redes sociales. No es la única iniciativa para conseguir el objetivo, pero es una de las principales.

Por desgracia lo haremos lastrados por la no realización del nuevo portal, pero eso también nos hará ser más creativos. Aunque sea con una mano atada a la espalda, haremos cosas.

¿En que ha cambiado tu percepción cuando hacías información sobre el parlamento ahora que conoces sus entresijos?

Cuando no estás dentro no te enteras de nada, a no ser que trabajes en un periódico o en una agencia. Empezando por los profesionales, y de ahí para abajo (o para arriba), es complicado hacerse con la mecánica parlamentaria.
Mi primera conclusión ha sido que no tenía ni idea de muchas cosas. Por eso otro de mis mayores esfuerzos es en explicar a mis compañeros como funcionan las cosas, las veces que haga falta. Si ellos cuentan con todos los datos informarán mejor, y al final de eso es de lo que se trata. Dependemos mucho de los medios de comunicación convencionales.

¿Viendo y trabajando de cerca con políticos e instituciones, que tópicos de los políticos has visto cumplidos y cuales se te han venido abajo?

Esto daría para un libro. En general, cuando conoces a las personas, casi todos los tópicos se te vienen abajo. Todo tiene un porqué, y en la mayoría de los casos, cuando lo descubres te quedas chafado, ya que lejos de conspiraciones o complejas estrategias, las cosas muchas veces pasan por cuestiones de lo más peregrinas.

Tenemos una clase política mucho mejor de lo que pensamos, lo que pasa es que desde fuera es muy difícil verlo, en parte por los errores de unos pocos políticos, otras veces por la irresponsabilidad de los medios, que se quedan en la anécdota y el chascarrillo, y también porque practicamos mucho lo del ‘piensa mal y acertarás’.
Y sí, hay cosas que no me gustan, que deben cambiar, pero esas no las contaré aquí ;-)

Desde Atrube agradecemos enormemente a Oscar Allende (@oscar_allende) su colaboración para hacer esta entrevista
  1. Fantástico todo.
    Una única consideración: serán buenas personas, serán trabajadores y querrán hacerlo bien pero nuestra clase política es mala, es muy mala, salvo contadas excepciones. Más allá de anécdotas y chascarrillos.
    Bueno, y otra: requeteguapo

  2. La foto es de hace cinco años, ahora tengo menos pelo.

    La política está en un momento de cambio, y creo que para mejor, lo que pasa es que ahora es difícil ver las cosas con la cabeza fría porque está todo, absolutamente todo, muy mal.

  3. Azucena Valdés Llama dijo:

    Totalmente de acuerdo con muchas de las afirmaciones que haces. Enhorabuena por la entrevista!

  4. Me ha gustado la entrevista, en especial lo que comentas sobre la independencia.
    P.D. Hombre de Dios, ya que te echan piropos ¿qué necesidad tienes de decir de cuándo es la foto?

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